En esta oportunidad, y gracias a la gentileza de la dirección de ANUNCIAR Informa, puedo compartir temas cercanos a mi día a día, donde las experiencias que uno va transitando, experimentando, siempre son de ayuda o aprendizaje para otra persona; no es que uno sea un maestro ascendido ni nada de eso, sino que desde que nacemos y el día que seamos llamados a la Casa del Padre, estamos en un continuo aprendizaje.
Y hoy quiero hablarles de una situación muy particular que me ha sucedido estos días. Desde hace cinco años vivo en Asturias, en la ciudad de Langreo, un entorno hostil para aquellos que nos proclamamos católicos, ya que hay una gran ponderancia de pensamiento socialista, anarquista, comunista y un fuerte ateísmo, donde en las cuencas mineras, que es donde resido, la presencia de la iglesia local es muy pobre y no tiene un espíritu de testimonio a la hora de darlo sin miedo, a pesar de la realidad que les presento.
Para no ser muy extensivo, les cuento que Evelin es una amiga escritora que conozco hace cuatro años y hemos construido un hermoso equipo de trabajo en pos de hacer valer al escritor independiente, de transmitir una de las riquezas más espléndidas que tenemos como seres humanos: poder comunicarnos por medio de la escritura, contando historias. Y hace unos días recibí un mensaje por WhatsApp donde Evelin nos pedía a mi esposa y a quien escribe estas torpes líneas que seamos sus padrinos de Bautismo.
Noticia que me impactó, no para mal, sino para bien, ya que Evelin comenzó un proceso de búsqueda espiritual, donde no concluye, sino que comienza con este sacramento. Obviamente, ambos dimos nuestro sí absoluto y un inmenso honor poder acompañarla como padrinos, pero no malinterpretando esa figura, sino por lo que representa: acompañarla en este proceso de renovación y búsqueda continua de Dios.
En síntesis, y con esto termino, a pesar de estas ideologías que dividen, destruyen comunidades, engañan a las personas y siembran el odio sin importar sus resultados, este momento, donde un adulto pide ser bautizado, me recuerda a la parábola del sembrador, en Mateo 13, 3-9, donde se destaca la importancia de tener una actitud receptiva hacia la palabra de Dios para que esta pueda crecer y transformar vidas. Me detengo en el versículo 8, que nos dice: “…otras cayeron en tierra buena y dieron fruto”. Ese es el mejor resultado de todo esto: Evelin, junto a otros adultos que pasan por este sacramento de iniciación cristiana, serán, con el tiempo, semillas bien germinadas que, con su raíz en tierra firme, no temerán a todas estas ideologías y serán testimonio del amor, no del odio, la mentira, la manipulación y la ignorancia.

Para ANUNCIAR Informa (AI)
Desde España
Alfredo Musante Martínez
-Este artículo está publicado en el boletín digital, número 75 que corresponde al mes de febrero de 2026.
