¡Saludos, mis muy queridos lectores! Entramos de lleno en tiempo de Cuaresma, ese tiempo en que la Iglesia nos invita a reforzar la oración, la limosna y el ayuno; pero, en los tiempos que estamos viviendo, parece que necesitamos ir más allá, mucho más allá.
No es novedad que el mal es más ruidoso que el bien y que los medios de comunicación sensacionalistas y amarillistas dedican espacios a cuatro columnas a noticias que promueven los antivalores; pero para las que enorgullecen a un pueblo, ya sea en el ámbito deportivo, académico o cultural, no hay espacio ni periodistas interesados en cubrir la nota. Hoy estamos rodeados de personas que promueven antivalores en redes sociales y medios de comunicación convencionales.
Muchos “influencers” sin talento ni preparación. Estamos llenos de “artistas” producidos en serie, donde el cantante ya no canta, el bailarín ya no baila, el músico no sabe de armonía, el compositor no sabe de rima ni métrica, la actriz ya no sabe de actuación. ¡Todo de cabeza! Todo se reduce a palabras altisonantes, escasa ropa, movimientos hipersexualizados, imágenes grotescas en las megapantallas de los escenarios, pobre contenido en nuestros dispositivos electrónicos.
La narcocultura metiéndose cada vez más en las mentes de nuestros niños y jóvenes, creándoles falsas promesas de fama y dinero rápido y sin esfuerzo, sin darse cuenta de que el precio a pagar será su vida.
Hoy, en esta Cuaresma, más que nunca nos urge ayunar, pero ayunar de consumir contenido que no construye, sino que destruye, ya sea series de televisión, música o simplemente contenido chatarra; ayunar de seguir haciendo famosas a personas sin talento, sin valores éticos ni morales; ayunar de buscar lo fácil e inmediato en lugar de buscar lo verdadero y perdurable.
Tenemos que valorarnos como consumidores y obligar a los creadores de contenido a generar material responsable, pensado y valioso; pero, mientras sigamos sin valorarnos, seguirán haciendo lo fácil, pues “al público, lo que pida”.
Cuando nos demos cuenta de que somos nosotros quienes llevamos a la cima de la fama a personas sin valores ni preparación y empecemos a exigir calidad, entonces volveremos a tener artistas de verdad viviendo de su talento y políticos auténticos al frente de los gobiernos; pero, mientras eso pasa, seguiremos sufriendo las consecuencias de nuestras malas elecciones.
Nunca dejes de soñar.

Para ANUNCIAR Informa (AI)
Desde México
José Luis Hernández
-Este artículo está publicado en el boletín digital, número 76, que corresponde al mes de marzo de 2026.
