“Todos hablamos de la vejez, pero nadie quiere llegar a ser viejo”. Algunas personas, con alegría o sin ella, han cumplido su ciclo laboral y entonces llega el momento de la jubilación. Cuando esto sucede, surgen sentimientos encontrados y, a veces, confusión; aparecen preguntas como: ¿Aquí se acaba todo? ¿Ya no seré productivo(a)? ¿Qué voy a hacer con mi vida?
Para otros, las inquietudes pueden ser: ahora tendré más tiempo para mí, ¿qué actividad voy a realizar? Llegó el momento que tanto estuve esperando, ¿lo sabré aprovechar? Para ser sinceros, cuando llega la jubilación solo hay dos caminos:
1.- los que están satisfechos por haber cumplido una meta.
2.- los que no saben qué hacer y de ninguna manera desean cambiar de actividad.
Es una etapa como lo fue la infancia, la adolescencia y la juventud; ha llegado el momento de aceptar, asimilar, comprender y vivir la vejez. Personalmente, me gusta reflexionar en las conferencias que imparto dedicadas a este tema con la siguiente frase: “Debemos aprender el arte de envejecer”.
Es muy importante que la familia acompañe a quien está próximo a jubilarse; es un tiempo de cambio y de adaptación. No es nada sencillo dejar de realizar una actividad que probablemente se ha llevado a cabo durante mucho tiempo y que, de un día para otro, se termine. Debemos comprender este paso como si se tratara de un proceso de duelo: realmente se está perdiendo el “rol”, el estatus, se deja atrás una historia laboral, compañeros, anécdotas y vida. La vejez nos recuerda que somos vulnerables, que no tenemos asegurada la salud y que el cuerpo tiene límites; en pocas palabras, que somos humanos.
Las personas mayores comienzan a experimentar ternura, recuerdos y sentimientos a “flor de piel”, y también lágrimas, porque el tiempo se acaba, el final está cerca y el corazón lo sabe.
Jubilarse es la corona que la vida ofrecerá solo a algunos; desafortunadamente, aunque lo deseemos, no seremos portadores de esa distinción. “Se envejece como se ha vivido”. Así que no está de más la recomendación para los más jóvenes: cuidarse, alimentarse bien, evitar los desvelos y vivir felices, porque de esa manera seguro será un envejecimiento pleno.
Queridos jubilados, ha llegado el momento de vivir a plenitud esta nueva etapa de vida; sigan planeando y soñando con las limitaciones propias de la edad y jamás dejen de sonreír. Familiares de los jubilados, comprendan que esta nueva etapa es compleja y difícil de asimilar para ellos; recuerden que el amor, la escucha y la paciencia son fundamentales.
“En la vejez seguirá dando frutos, se mantendrá fresco y frondoso”. Salmo 92,15.

Para ANUNCIAR Informa (AI)
Desde México
Rafael Salomón
-Este artículo está publicado en el boletín digital, número 75, que corresponde al mes de febrero de 2026.
