Asumí esta Semana Santa como una oportunidad para saldar una deuda que llevaba demasiado tiempo pendiente. Desde hace dos décadas, junto a Carlos Guzmán, veníamos imaginando una edición especial de EL ALFA Y LA OMEGA dedicada íntegramente a este tiempo tan significativo, y finalmente decidí darle forma concreta. El resultado fue una producción que no solo responde a esa idea original, sino que también abre la puerta a un desarrollo mucho más ambicioso a futuro.
Hoy puedo decir que este proyecto no termina en una emisión puntual, sino que ya está proyectado hacia una expansión que marcará un antes y un después en nuestra manera de abordar contenidos religiosos en radio. De hecho, lo que hoy presentamos como un especial de dos horas es apenas el punto de partida de una estructura que pensamos llevar a ocho horas para el 2027, permitiendo a cada emisora elegir cómo programarlo y ampliarlo desde el jueves santo hasta el domingo de resurrección, con bloques que profundicen aspectos muchas veces ignorados de la Pasión.
Pero esta propuesta no tiene un solo eje. Además de cumplir con aquella idea postergada, también me propuse recuperar algo que considero esencial: demostrar que la radio puede seguir siendo un espacio de excelencia en contenido y producción. Durante mucho tiempo, EL ALFA Y LA OMEGA marcó un estándar en ese sentido, y sentí que era momento de volver a ponerlo en evidencia. Hoy, el panorama radial muestra una tendencia preocupante hacia lo simple, lo rápido y lo superficial, con programas que pierden identidad, cargados de un dramatismo innecesario o de una densidad que termina alejando al oyente.
Frente a eso, decidí apostar por una narrativa dinámica, actual, que conecté sin exigir esfuerzo excesivo, pero sin resignar profundidad. Porque entiendo que el verdadero desafío está en captar la atención sin perder el contenido, en hablarle no solo al creyente habitual, sino también a quien está lejos, a quien nunca se sintió parte, a ese oyente que se encuentra, como decía el papa Francisco, en la periferia.
Esta producción fue distribuida en 29 emisoras de 11 países, y en ese alcance también hay un compromiso. Es una forma de agradecer la confianza de cada una de esas radios que siguen apostando por este espacio. No se trata solo de emitir un programa, sino de sostener una identidad, de ofrecer una propuesta que tenga sentido y que marque una diferencia.
Por eso, más que un cierre, siento que esto es un comienzo. La idea ya está planteada, visible, disponible. Ahora el desafío es sostenerla, desarrollarla y llevarla a su máxima expresión. El camino hacia el 2027 ya empezó, y depende de nosotros convertir esta visión en una experiencia que realmente deje huella.
Alfredo Musante Martínez
Director EL ALFA Y LA OMEGA
para ANUNCIAR Informa (AI)
