Con apenas 70 años, en la madrugada del martes 2 de marzo de 2011, el querido amigo y gran periodista Hugo Chantada pasó a la Casa del Padre a causa de un paro cardíaco. La noticia nos sacudió con una tristeza difícil de describir. Casado con su amada Elba, compañero fiel de toda la vida, padre de cinco hijos y abuelo orgulloso de muchos nietos, su partida significó una herida profunda no solo para su familia, sino también para el periodismo católico de la Argentina, que perdió a una de sus voces más nobles y coherentes.
Su trayectoria profesional habla por sí sola. Fue jefe de redacción de las secciones Internacionales y Educación del Diario La Prensa hasta 1995, medio en el que además sostuvo durante décadas la columna “Actualidad Religiosa”, un espacio que muchos esperaban por su claridad, profundidad y respeto. También se desempeñó como jefe de redacción del periódico del CONSUDEC, asesor de prensa de la Secretaría de Culto de la Nación y profesor de Periodismo en la UCA y en el Instituto Grafotécnico. Ejerció nuevamente como asesor de prensa de la Secretaría de Culto de la Nación y recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el premio Santa Clara de Asís, galardón que valoraba especialmente porque lo compartía con orgullo junto a su familia, a la que amaba entrañablemente.
A nosotros nos unió un sueño: pensar y construir una comunicación católica sólida desde los medios. En la década del ’80 lo convoqué para aquel proyecto multimedia que comenzaba a gestarse con entusiasmo y convicción. Hugo encontró en la radio un nuevo espacio para desplegar su talento. Inició con comentarios de política internacional, pero con el correr de los años abordó todo tipo de temas y condujo diversas propuestas radiales. Su voz transmitía serenidad y firmeza a la vez.
Más tarde trabajamos codo a codo en la creación y desarrollo de “Claves para un Mundo Mejor”, donde dio sus primeros pasos en la televisión. Aquella experiencia abrió nuevas puertas y nos permitió concretar otros ciclos como “Signos” y, tiempo después, conducir un programa junto al Dr. Julio César Labaké. Cada proyecto compartido era una oportunidad para crecer y reafirmar la convicción de que la presencia del Señor en los medios era urgente y necesaria.
Compartimos mucho más que trabajo. Hubo viajes profesionales, ilusiones, debates apasionados, interminables charlas futboleras y sueños que nos impulsaban a seguir. Nuestra amistad trascendió lo laboral y se convirtió en un vínculo profundo, de esos que no se desgastan con el tiempo ni con la distancia. Cómo no evocar sus “Navidades” en la parroquia Santa Cruz, donde colaboraba con dedicación para acompañar a quienes estaban solos. Cómo no sonreír al recordar su fanatismo por San Lorenzo de Almagro o su indignación sincera ante una mentira o una injusticia. Y cómo no emocionarse al verlo hablar de su familia o al rememorar nuestras caminatas por Roma, Madrid, Tierra Santa y tantos rincones de nuestra patria.
Cuando el Papa Francisco propuso en la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2020 el valor de “la narración”, pensé inmediatamente en Hugo. Fue un maestro en ese arte, porque entendía que “para no perdernos necesitamos respirar la verdad de las buenas historias”. Por eso asumimos juntos el compromiso de buscar, como lo pedía el papa, “historias que construyan, no que destruyan; historias que ayuden a reencontrar las raíces y la fuerza para avanzar juntos”.







Al cumplirse un año de su fallecimiento, el entonces Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Bergoglio, celebró una misa en su memoria. En la homilía habló de la mansedumbre y expresó: “Hugo era un manso, hasta podría serlo con un hincha de Huracán –recordando su simpatía futbolera– y en su actitud periodística nos enseñó que, con el lenguaje sereno, el lenguaje que construye, que persuade, el que presentaba con humildad, se siembra mucho bien. Le damos gracias a Dios por el testimonio que nos dejó y rezamos por él”.
Hoy lo recordamos con inmenso cariño: familiero, campechano, católico intachable, periodista brillante, hombre bueno. Pero, por encima de todo, recordamos al amigo con quien tuvimos la gracia de caminar juntos por la vida.
Para ANUNCIAR Informa (AI)
Tito Garabal
-Este artículo esta publicado en el boletín digital, número 28, que corresponde al mes de Marzo de 2022.
