Hay personas cuya trayectoria puede medirse por los cargos que ocuparon, los proyectos que impulsaron o los años que permanecieron activos. En el caso de Eduardo José Fariña, esos datos adquieren sentido cuando se observa el propósito que orientó buena parte de su vida: utilizar los medios de comunicación como herramientas para transmitir el Mensaje de la Buena Noticia.
Falleció en Buenos Aires el sábado 8 de octubre de 2011, a los 66 años, después de una enfermedad. Había nacido allí en 1945 y realizado sus estudios secundarios en el colegio Del Salvador. Fue fundador y director de la Fundación Nueva Imagen, responsable del canal Nueva Imagen-Señal Satelital María. Su familia, integrada por nueve hijos, y la obra que dejó constituyen parte de ese recorrido.
Mi relación con Eduardo comenzó alrededor de 1992, cuando trabajaba junto al abogado Dr. Mariano Segade en la Consultora CONAR. En ese ámbito fue posible acompañar la puesta en marcha de un proyecto que buscaba desarrollar dos sistemas codificados de televisión, Ultracanal y Ultravision, con emisiones desde la denominada Torre de la Ciudad, en la ciudad de Buenos Aires, Capital Federal.
Aquella experiencia permitió comprender hacia dónde apuntaba Fariña. Los canales estaban vinculados a una propuesta de educación a distancia destinada a escuelas de la zona metropolitana, mediante la Sociedad Anónima L.V.R. (La Virgen Reina), de la que era presidente. Para él, la televisión no era solamente una tecnología: podía convertirse en un instrumento para evangelizar.
Con el paso del tiempo surgieron nuevos proyectos. A partir de la Resolución 858 COMFER/90, relacionada con el acceso de la Iglesia Católica al espectro radioeléctrico de radio y televisión, Eduardo comenzó a trabajar sobre la posibilidad de impulsar una señal abierta para el actual Arzobispado de Mercedes-Luján. Su vínculo con ese ámbito y con el Arzobispado de Zárate-Campana facilitó distintas gestiones, en las que participé desde el 20 de abril de 1993.
Ese proceso desembocó en la inauguración, el 15 de agosto de 1994, del Canal 5 de TV Comunitaria Abierta de la Ciudad de Mercedes, al que denominó Santa María. Posteriormente llegó otro proyecto de alcance nacional: una red de televisión abierta llamada Maximiliano Kolbe, concebida con una clara finalidad evangelizadora.
El último emprendimiento de Eduardo que conocí fue la señal de televisión Nueva Imagen Televisión. Después de tantas horas compartidas entre trabajo y amistad, terminé comprendiendo que detrás de cada iniciativa había algo más profundo que crear medios. Había una voluntad concreta de ponerlos al servicio de la difusión del Mensaje. Por eso, al recordar su trayectoria, lo considero mucho más que un soñador. Fue un hombre capaz de transformar ideas en proyectos y proyectos en realidades.
Eduardo fue incomprendido por algunos, pero quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo conservamos una imagen marcada por su honestidad y su valentía. Su paso por la comunicación dejó una huella que permanece profundamente ligada a una convicción: los medios también pueden ser utilizados para construir y anunciar el Reino.
Ing. Alberto Cravenna
Para ANUNCIAR Informa (AI)
