Es una película estadounidense de 1940 dirigida por John Ford, basada en la célebre novela de John Steinbeck que obtuvo el Premio Pulitzer poco antes. La historia se sitúa durante la Gran Depresión de los años treinta y sigue a la familia Joad, campesinos humildes que pierden sus tierras en Oklahoma debido a una sequía devastadora y a las consecuencias económicas del crack de 1929.
El protagonista, Tom Joad, interpretado por Henry Fonda, regresa a casa tras cumplir una pena en prisión esperando reencontrarse con los suyos, solo para descubrir que la familia ha sido expulsada y que el hogar que conocían ha desaparecido. Así comienza un largo y tortuoso periplo en un camión viejo rumbo a California, la supuesta tierra de oportunidades, donde esperan encontrar trabajo y una nueva vida. A lo largo de su viaje enfrentan la cruel realidad de la pobreza, la injusticia social y la lucha por sobrevivir en un país golpeado por la crisis económica y la desposesión.
La película se aparta en algunos detalles de la novela original, adoptando un tono algo más optimista, aunque mantiene la dureza del relato y la dignidad de los personajes. Una de sus características más destacadas es la fotografía en blanco y negro, que ayuda a transmitir la aspereza del paisaje y las emociones de los protagonistas. El guion simplifica algunos aspectos del libro para concentrarse en el núcleo familiar y en la fuerza de la solidaridad frente a la adversidad.
El impacto de la película fue notable desde su estreno. En una época en que el cine estadounidense tendía a evitar los temas de crítica social, esta obra se destacó por abordar con franqueza las injusticias de la época y la dureza de la vida para los sectores más vulnerables. Jane Darwell, que interpretó a la madre de la familia, ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto, y Ford fue reconocido como mejor director, entre varias nominaciones a los premios de la Academia. Con el paso de los años, la película ha sido considerada una de las más importantes del cine clásico norteamericano y fue incluida en el National Film Registry por su significado histórico, cultural y estético.
Más allá del reconocimiento formal, Las uvas de la ira dejó una huella duradera en la representación cinematográfica de los dramas sociales. Fue una de las primeras películas de Hollywood en presentar con tanta honestidad y empatía la experiencia de la clase trabajadora y los campesinos desposeídos, influyendo en posteriores cineastas y obras de cine social. Su retrato de la resiliencia humana frente a la desesperación continúa resonando con audiencias contemporáneas, manteniendo vigente su mensaje sobre la dignidad y la lucha colectiva ante las adversidades económicas.
En esencia, la película no solo narra un viaje geográfico, sino también un recorrido por las difíciles condiciones de vida de los marginados en un sistema que los oprime, y lo hace con una mezcla de realismo crítico y humanidad que ha consolidado su estatus como clásico del cine mundial. La historia de los Joad sigue siendo un reflejo poderoso de la resistencia frente a la adversidad y del valor de la solidaridad en tiempos de crisis.

Para ANUNCIAR Informa (AI)
Desde España
Jorge José López
-Este artículo está publicado en el boletín digital, número 74, que corresponde al mes de enero de 2026.
